viernes, 1 de mayo de 2026

El Costo de Vivir en RD: Sin Control y Sin Plan

Por Samuel Fernandez

En la República Dominicana, la realidad económica que vive la población hoy no se explica con discursos, se siente en el bolsillo… y cada día pesa más.

El aumento constante en los pasajes, en los combustibles y en la canasta familiar está creando una presión silenciosa, pero peligrosa. Ya no es una percepción: es un hecho. Solo en el último año, la canasta básica ha subido entre más de RD$1,400 y hasta RD$3,000 dependiendo del nivel de ingreso, lo que confirma que el costo de la vida sigue escalando sin freno.

Y mientras tanto, el transporte —uno de los golpes más directos al ciudadano— también a comenzado a subir. Los choferes no están inventando: los combustibles han aumentado hasta RD$15 por galón en pocas semanas, lo que inevitablemente termina reflejándose en

el pasaje. Es una cadena: sube el combustible, sube el transporte… y sube todo.

El problema no es solo que todo está subiendo. El verdadero problema es que no se siente un plan claro, contundente y visible del gobierno para enfrentar esta realidad.

Sí, se han anunciado medidas de austeridad, como la reducción de gastos del Estado y recortes a fondos políticos, el cual se ha quedado solo en anuncio, continuando el derrotero. Pero eso, aunque necesario si hiciera, no responde directamente a la angustia del ciudadano común que va al colmado, paga pasaje o llena el tanque.

La gente no vive de anuncios… vive de resultados.

Hoy, en muchos hogares dominicanos, el salario ya no alcanza. La comida está más cara, el transporte más caro y los ingresos prácticamente iguales. Eso crea una bomba social: frustración, endeudamiento y pérdida del poder adquisitivo.

Y aquí es donde surge la gran pregunta:
¿Dónde está el plan integral?

No basta con reaccionar a la crisis internacional. Se necesita una estrategia nacional clara que incluya control de precios, subsidios bien dirigidos, apoyo real al transporte y medidas concretas para proteger al más vulnerable.

Porque cuando el costo de la vida sube y el gobierno no logra transmitir seguridad ni soluciones claras, lo que crece es la incertidumbre… y la incertidumbre es el peor enemigo de cualquier país.

La situación no es solo económica, es social. Y si no se enfrenta con seriedad, puede convertirse en un problema mayor.

El pueblo dominicano no está pidiendo milagros…
está pidiendo dirección.

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