En la República Dominicana, la realidad económica que vive la población hoy no se explica con discursos, se siente en el bolsillo… y cada día pesa más.
El aumento constante en los pasajes, en los combustibles y en la canasta familiar está creando una presión silenciosa, pero peligrosa. Ya no es una percepción: es un hecho. Solo en el último año, la canasta básica ha subido entre más de RD$1,400 y hasta RD$3,000 dependiendo del nivel de ingreso, lo que confirma que el costo de la vida sigue escalando sin freno.
Y mientras tanto, el transporte —uno de los golpes más directos al ciudadano— también a comenzado a subir. Los choferes no están inventando: los combustibles han aumentado hasta RD$15 por galón en pocas semanas, lo que inevitablemente termina reflejándose en

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